Hay una frase atribuida a J.K. Rowling que se repite mucho entre lectores, libreros y profesores:

«Si no te gusta leer, es porque todavía no has encontrado el libro adecuado».

Y aunque pueda parecer una frase hecha, encierra una gran verdad.

Porque la realidad es que muchas personas afirman que no les gusta leer cuando, en realidad, lo que ocurre es que todavía no han encontrado una historia capaz de atraparlas. Igual que no diríamos que alguien no disfruta de la música porque no le guste el jazz, tampoco podemos afirmar que una persona no disfruta de la lectura porque no conectó con los tres o cuatro libros que le obligaron a leer en el instituto.

No existe «el tipo de lector», existen muchos tipos de libros

Durante años hemos asociado la lectura a determinados géneros considerados más «serios» o «cultos». Sin embargo, el mundo de los libros es inmenso.

Hay quien encuentra su lugar entre novelas históricas llenas de aventuras. Otros disfrutan con el misterio, la fantasía, la ciencia ficción o el romance. Algunos prefieren biografías, ensayos, divulgación científica o libros de viajes. Y también están quienes descubren el placer de leer a través del cómic o la novela gráfica. No existe una única forma de ser lector.

Quizá alguien que asegura que odia leer podría pasar horas investigando sobre la Segunda Guerra Mundial, siguiendo una historia de detectives o aprendiendo sobre astronomía. Lo que ocurre es que todavía no ha encontrado ese libro que conecta con sus intereses. Porque muchas veces el problema no es la lectura. El problema es haber empezado por el libro equivocado.

El mito de que hay que leer ciertos libros

Uno de los mayores errores que cometemos es pensar que para ser lector hay que disfrutar de determinadas obras. Hay personas que sienten verdadera pasión por los clásicos. Otras los encuentran difíciles o simplemente no conectan con ellos. Y no pasa absolutamente nada. La lectura no es una competición ni un examen.

Daniel Pennac, uno de los grandes defensores del placer lector, recordaba que los lectores tienen derecho a no terminar un libro, a saltarse páginas o incluso a no leer durante una temporada. Porque leer debería parecerse más a una conversación que a una obligación. Si un libro te aburre, tal vez no sea el momento adecuado para leerlo. O simplemente no es para ti.

Cuando aparece el autor adecuado

A veces no es una cuestión de género, sino de voz. Hay lectores que descubren que les gusta leer gracias a un autor concreto. De repente encuentran una forma de narrar que les resulta cercana, personajes con los que conectan o historias que parecen escritas para ellos. Y algo cambia.

Lo curioso es que después de encontrar a ese autor, muchas personas empiezan a explorar otros libros, otros géneros y otros estilos que antes jamás habrían considerado. Por eso tantas veces el verdadero punto de partida no es encontrar un libro, sino encontrar una pluma con la que te sientas cómodo.

Leer por placer, no por obligación

Uno de los grandes enemigos de la lectura es la presión. Leer un número determinado de libros al año. Seguir las modas de las redes sociales. Sentir que hay que leer los títulos que todo el mundo recomienda. Cuando la lectura se convierte en una tarea, pierde parte de su magia.

La mayoría de los grandes lectores no empezaron leyendo obras complejas. Empezaron leyendo historias que les emocionaban. Historias que les hacían reír. Historias que les hacían quedarse despiertos una hora más. Historias que les hacían pensar en los personajes incluso después de cerrar el libro.

Ahí es donde nace realmente el hábito lector.

El papel de las librerías: encontrar tu próximo libro favorito

Por eso las librerías siguen siendo tan importantes. Porque detrás de cada estantería hay personas que conocen los libros y, sobre todo, conocen a los lectores. Un buen librero no solo recomienda best sellers. Escucha, pregunta, descubre tus gustos y te ayuda a encontrar ese libro que quizá nunca habrías elegido por tu cuenta.

Y muchas veces ese encuentro cambia por completo la relación de una persona con la lectura.

Quizá todavía no has encontrado tu libro

Así que la próxima vez que escuches a alguien decir «no me gusta leer», quizá la respuesta no sea intentar convencerle de lo contrario. Tal vez baste con preguntarle qué le apasiona. ¿El deporte? ¿La historia? ¿Los crímenes reales? ¿La fantasía? ¿La cocina? ¿Los viajes? ¿La ciencia?

Porque existe un libro para casi cualquier interés imaginable.

Y quién sabe. Quizá el próximo libro que descubra en una librería sea precisamente ese que le haga entender por qué millones de personas consideran la lectura uno de los mayores placeres de la vida.